La formación como activo de mercadeo

Les apuesto que como yo, ustedes también han escuchado (o repetido) cientos de veces aquello de “nuestro mayor activo es nuestro recurso humano” y eso es una gran verdad, pero al igual que otros activos, los colaboradores o empleados están expuestos, por decirlo de algún modo, a las mismas variables contables para definir su valor. Permítanme explicar esto:

Tomemos por ejemplo los vehículos de transporte de dos empresas: una empresa usa un panel Mercedes Benz y los otros un Panel Fiat, sin desmeritar a cada marca, el valor de la Mercedes será mucho más alto que el del Fiat, por el respaldo y valor de marca que las amparan. Pongamos ahora otro ejemplo, las dos empresas tienen computadoras, pero una con Windows 8 y otros con Windows 10, lo que significa que una está más actualizada que la otra y por ende, su “valor” tecnológico es mayor.  Pues bien, lo mismo sucede con los colaboradores.

Un colaborador “vale” más como activo cuando se mantiene profesionalmente actualizado, con cursos, talleres o estudios. De igual modo, la casa o centro de estudios en la cual se haya graduado o capacitado tiene un impacto en su valor. Imaginemos dos talleres mecánicos: uno con todos sus mecánicos certificados en autos Toyota y otro, con  buenos empleados, pero que no han sido certificados por ninguna casa ensambladora ¿cuál de los dos talleres tendrá mayor valor en el mercado de autos Toyota?

Sin embargo, este tema de capacitación de los colaboradores, empleados u obreros, sea cual sea el nivel del cargo, por muy obvio que parezca su importancia, es una debilidad a la cual se enfrentan día a día las empresas, sin importar su tamaño, en nuestra amada Panamá. Distintos estudios realizados por Datanálisis en Panamá dan luces sobre la problemática que significa la capacitación del recurso humano en nuestro país.  Por una parte tenemos que cerca del 50% de los jóvenes panameños que finalizan la secundaria declara no tener intenciones de ir a la universidad (especialmente en los estratos sociales más bajos) por preferir entrar en el mercado laboral, sin embargo, como ellos mismos nos han declarado, cada vez consiguen menos oportunidades, porque las empresas están buscando personal con más habilidades: bilingües, con conocimiento en Office o Internet, entre otras que, al no continuar con estudios superiores, los dejan en desventaja ante otros jóvenes que sí tienen estas herramientas, incluso llegando a quejarse que han perdido puestos de trabajo ante “extranjeros mejor preparados” (cita textual en unas sesiones de grupo).

Sin embargo, este no es el único problema desde el punto de vista de los empleados en Panamá, existe otra realidad que impacta directamente la mano de obra nacional: hay un vacío en los puestos/ cargos/ técnicos. Muchos de nuestros profesionales de alta y media gerencia se han formado, tanto en las mejores universidades del país como del mundo, pero hay un inmenso vacío en la formación de los cuadros medios y bajos, es decir, en personal más técnico u operativo. Para explicarlo en términos más coloquiales, tenemos “muchos generales, pero poca tropa.

Estos dos casos generan, en contraparte, un impacto negativo en la empresas, las cuales no consiguen el personal acorde a sus necesidades o tienen que traerlo del extranjero, con todas las implicaciones que esto trae consigo o, lo que es peor todavía,   deben invertir muchos recursos y horas hombre en capacitar a un personal, el cual, corren el riesgo de perder debido a la rotación laboral.

En este sentido, lo más recomendable es que tanto sector empresarial, como el Estado y las Universidades se sienten a evaluar las necesidades de formación que la industria o sector empresarial ha observado y se planifiquen y desarrollen programas de formación y capacitación para el panameño, aumentando con esto sus posibilidades de competir (en igualdad de condición) por un puesto de trabajo y aumentando su valor como activo dentro de una empresa.

Cada vez que en Panamá se capacite a una persona para ejercer su cargo de trabajo de la mejor forma y bajo los más altos niveles de calidad, se estará dando un paso hacia lograr un país altamente productivo, competitivo y de primer mundo, permitiendo que nuestros empresarios puedan decir, sin lugar a dudas: nuestros colaboradores son nuestro más grande activo.

Articulo Publicado en El Financiero- Ver Más Aquí
Por Luis E Camejo C
Luis.camejo@datanalisis.com
@DatanalisisPTY

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